PHQ 9: Usos y recomendaciones

Entender qué instrumentos usar en cada caso y cómo estos pueden apoyar nuestra toma de decisiones es vital. En este caso, hablamos del PHQ9.

El PHQ9 (Cuestionario de salud del paciente) es un cuestionario autoadministrado para detectar casos de depresión. Las conclusiones de los distintos estudios en los que se han probado su validez y fiabilidad muestran su utilidad para medir la severidad de la depresión. Se ha convertido en un instrumento muy utilizado para apoyar la toma de decisiones de los profesionales frente al diagnóstico y tratamiento de sus consultantes, así como en investigación acerca de los trastornos depresivos.

En España, su fiabilidad también ha sido demostrada y ya suele usarse en los casos en los que un análisis previo de la sintomatología ha mostrado la existencia de depresión en el consultante (Diez, Rangil, Sanchez, Kroenke, 2001).


¿Cuándo usar el PHQ9?

 

Es importante que entendamos que tanto el PHQ9 como otros instrumentos, sólo aportan más información sobre la situación del consultante. Tener un resultado en un instrumento no es sinónimo de tener un diagnóstico. Los resultados de los instrumentos pueden apoyarnos en nuestra toma de decisiones, pero es importante saber qué factores pueden influir en el resultado y cuándo debemos pasar los instrumentos correctos. 

En el caso del PHQ9, nuestra recomendación es usarlo siempre después de haber realizado tanto una buena entrevista inicial y haber pasado instrumentos que nos permitan hacer un buen cribaje y detección de síntomas. Utilizar el PHQ9 será muy útil en los casos en los que ya observamos sintomatología relacionada con depresión y necesitamos evaluar la gravedad de la misma, por lo que sería un instrumento complementario una vez ya tenemos cierto cuadro detectado en el consultante. 

 

También, como veremos a continuación, nos será muy útil para evaluar el tratamiento, usando el instrumento como una forma de control de síntomas y evaluación de los mismos a lo largo del tiempo. Por ejemplo, podemos plantearnos pasar de nuevo el PHQ9 un mes y medio después del comienzo de la terapia, y a partir de ahí establecer nuevos tiempos, siempre dependiendo del tipo de estrategias y herramientas con las que estemos trabajando. 

 

Estructura

 

Se trata de un instrumento estructurado con 9 items, que el consultante puede rellenar de forma independiente. Según cibersam, el tiempo de administración suele ser de más o menos 10 minutos de media.

El instrumento está basado en el DSM-IV, y sus 9 items tienen respuesta en escala de Likert con valores de 0 a 3. Las preguntas se enfocan en lo que el consultante ha sentido o experimentado durante las últimas dos semanas.

 

La corrección ofrece resultados entre 0 y 27, según la suma de la puntación de los diferentes items y se nos sugieren puntos de corte para interpretar la puntuación obtenida (Koenke, Robert, 2002):

 

Puntuación de 0 a 4: No parecen existir síntomas de depresión.

Puntuación de 5 a 9: Depresión leve, se aconseja seguimiento con repetición del instrumento para volver a evaluar. También son útiles los contenidos psicoeducativos y de autocuidado.

Puntuación de 10 a 14: Depresión moderada, se aconseja aplicar tratamiento y seguimiento.

Puntuación de 15 a 19: Depresión severa, se aconseja tratamiento y seguimiento, es posible que el consultante también pueda necesitar apoyo farmacológico.

Puntuación de 20 a 27: Depresión grave. Necesidad de seguimiento y tratamiento urgente, es posible que se pueda necesitar apoyo farmacológico.

 

Es importante, además, tener en cuenta durante cuánto tiempo han estado presentes los síntomas, para ello el instrumento incluye también una pregunta en la que podemos determinar si estos síntomas han estado presentes durante dos años o más.

 

Más allá del diagnóstico: El PHQ9 para el control de síntomas y seguimiento.

 

Es importante, además, tener en cuenta que el PHQ9 puede ser un instrumento muy interesante para realizar controles de la sintomatología en el tiempo. Puede ser una escala muy adecuada para aplicar un mes después del inicio del tratamiento y continuar aplicándola estableciendo controles temporales según veamos necesario.

 

¿Sólo en adultos?

 

 

Hay una versión de PHQ9, el PHQ-A que puede utilizarse en adolescentes. Es una versión modificada y adaptada para poder realizar un buen cribaje de los síntomas. Evidentemente, por el tipo de instrumento, no hay versión para niños y niñas. Para explorar sintomatología depresiva a esas edades tendríamos que utilizar otro instrumento. Además, en el caso de usarlo en adolescentes, es importante que evaluemos bien la situación y si un instrumento autoaplicado es la mejor opción según edad y la madurez del consultante. 

 

 

Referencias

 

Diez C, Rangil T, Sanchez-Planell L, Kroenke K, Spitzer RL. Validation and utility of the patient health questionnaire in diagnosing mental disorders in 1003 general hospital Spanish inpatients. Psychosom Med. 2001 Jul-Aug;63(4):679-86.

Kroenke K, Spitzer RL, Williams JB. The PHQ-9: validity of a brief depression severity measure. J Gen Intern Med. 2001 Sep;16(9):606-13

Kroenke, K., & Spitzer, R. L. (2002). The PHQ-9: A new depression diagnostic and severity measure. Psychiatric Annals, 32(9), 509–51

 

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